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Cultura de la Vida

Le debemos a Emma Beck no volver a callar

Le debemos a Emma Beck no volver a callar

http://www.silentnomoreawareness.org/

No tenía que morir. Y tampoco sus hijos nonatos. A lo largo del fin de semana, los diarios londinenses informaron del suicidio en 2007 de Emma Beck, una joven artista británica de 30 años que se ahorcó tras el aborto de sus gemelos. Quizá el relato de su sufrimiento pueda evitar más muertes innecesarias.

La agonía y la soledad presentes en la nota de suicidio de Emma Beck resuenan al otro lado del charco y trascienden fronteras raciales y de clase y límites generacionales. Estaba destrozada a causa de la ruptura con su novio, que no quería los niños. Sufría un intenso dolor debido a su decisión de poner fin a las vidas que se desarrollaban dentro de ella. Y en consecuencia puso fin a la suya propia.

"Nunca debí haberme sometido a un aborto. Ahora veo que habría sido una buena madre", escribió Beck. "Le dije a todo el mundo que no quería hacerlo, hasta en el hospital. Estaba asustada, ahora es demasiado tarde. Morí cuando mis bebés murieron. Quiero estar con ellos; nadie más que ellos me necesita."

La familia de Beck culpa al estamento médico. El sistema judicial, como ocurre con tanta frecuencia, se ha convertido en un mecanismo de desahogo. Un tribunal británico celebró recientemente una audiencia sobre el suicidio de Beck. La madre de Beck desveló que a su hija "no se le dio la oportunidad de ver a un consejero". Pero ¿no están acaso las madres para eso si no hay un "consejero" profesional a mano?

Pero no son sólo los cínicos médicos abortistas o las enfermeras, los consejeros desaparecidos en combate o los padres negligentes quienes necesitan mirarse al espejo. Durante décadas, hemos tolerado una cultura de insensibilidad y alimentado un derecho social a la conveniencia. Las feministas exigen silencio a las mujeres que se arrepienten después de abortar. Los fanáticos del control de la población y de la planificación familiar se lo meten en la cabeza a jóvenes de todo el mundo: Cuantos menos, más felices o ¿Por qué llevar más cargas? son los eslóganes de sus camisetas y pegatinas.

El otoño pasado, en la patria de Emma Beck, la prensa británica se deshacía de gusto con una ecologista descerebrada que se sometió a un aborto y se hizo una ligadura de trompas "para proteger el planeta". Según sus declaraciones al periódico londinense Daily Mail: "Cada persona que nace consume más comida, más agua, más espacio, más combustibles fósiles y más árboles, y genera más basura, más polución y más gases de efecto invernadero. Además, contribuye al problema de la superpoblación."

Esto vino después de que un laboratorio de ideas británico publicase un informe sobre lo malos que son los niños para el medio ambiente. John Guillebaud, catedrático de planificación familiar del University College de Londres, dijo: "El efecto sobre el planeta de tener un hijo menos es de una magnitud mayor que todas estas otras cosas que podemos hacer, como apagar las luces... Lo mejor que cualquiera en Gran Bretaña puede hacer para ayudar al futuro del planeta es tener un hijo menos."

¿Y quién recibe espacios privilegiados de opinión en el periódico de referencia de Estados Unidos para hablar del aborto? Idiotas como el profesor adjunto auxiliar de la Universidad de Iowa Brian Goedde, quien en un ensayo publicado en el New York Times hace unos cuantos meses compartía los dichosos pensamientos que rodearon su Nochevieja antes del aborto de su novia: "El aborto está programado para dentro de dos días, y estamos follando como locos", recordaba. "Lavamos los platos, nos lavamos los dientes, nos metemos en la cama y tenemos sexo sin protección. 'No me voy a quedar más embarazada de lo que estoy', dice Emily. Nunca he sentido placer con mayor sensación de culpabilidad."

Lo que rara vez se escucha son las voces que dicen que esa autocomplacencia es un error. Lo que rara vez se lee son noticias de mujeres (y hombres) desconocidos en todo el mundo que saben que la pretenciosa elección que hicieron estuvo mal, y ahora necesitan ayuda. Lo que rara vez se ve son los estudios que demuestran que el aborto conlleva costes y consecuencias de por vida (altos niveles de estrés postraumático, depresión, pena, culpabilidad, ostracismo, culpa y, al menos en un estudio en Finlandia, tasas de suicidio más elevadas).

Aquí en Estados Unidos este mensaje lo difunden grupos dedicados a la prevención del aborto, como el Instituto Nacional de la Familia o Life Advocates (Abogados de la vida), que proporciona equipos de ultrasonidos y formación para abrir "una ventana al útero" para mujeres con embarazos problemáticos, y organizaciones que tratan el post-aborto como Silent No More (No más silencio). Para combatir a quienes glorifican el aborto, la campaña Silent No More Awareness intenta que la población sepa que el aborto es emocional, física y espiritualmente perjudicial para las mujeres y para otros; se dirige a mujeres que sufren a causa de un aborto y les hace saber que existen ayudas disponibles. E invita a las mujeres a unirse a nosotras contando la verdad sobre las consecuencias negativas del aborto.

Lo que Emma Beck más necesitaba escuchar es el mensaje que los proabortistas están desesperados por ahogar: no estás sola.

Michelle Malkin

© Creators Syndicate, Inc.

 

Carta-Manifiesto de 'Il Foglio' al secretario general de las Naciones Unidas

Carta-Manifiesto de 'Il Foglio' al secretario general de las Naciones Unidas

 

http://www.ilfoglio.it/lista 

 

       Este es el texto en español de la carta de 'Il Foglio' al secretario general de la ONU ya firmada por destacadas personalidades internacionales:

 

      A Vuestra Excelencia Sr. Ban Ki-Moon Secretario General de las Naciones Unidas

      A Vuestras Excelencias Presidentes de Gobierno y Jefes de Estado de las Naciones Unidas

      En estos últimos sesenta años se han tomado muchas medidas y no se han escatimado esfuerzos para crear y sostener los instrumentos jurídicos en materia de protección de los ideales contemplados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada el 10 de diciembre de 1948 en Paris. En las últimas tres décadas se llevaron a cabo más de mil millones de abortos, termino medio unos cincuenta millones de abortos por año.

      Del último informe de United Nations Population Fund (Fondo de Población de las Naciones Unidas) se desprende que en China el aborto, fomentado o coactivo, es un riesgo que corren decenas de millones de niños que están por nacer en aras de una planificación familiar y demográfica gubernamental. En la India, en veinte años, por selección sexista se le quitó la vida a millones de niñas antes de nacer. En Asia el equilibrio demográfico peligra debido al infanticidio masivo de magnitud epocal. En Corea del Norte con el aborto selectivo se intenta eliminar radicalmente toda forma de discapacidad. En Occidente, el aborto también se ha vuelto en el instrumento de una nueva eugenesia que viola los derechos del feto y la igualdad entre los hombres. El diagnóstico prenatal ya no cumple su función de preparación para acoger y cuidar al bebé sino que es más bien un criterio para mejorar la raza, destruyendo de esta forma los ideales universales en los que se basa la Declaración Universal de 1948.

      Sometemos a Vuestra consideración una petición de moratoria de las políticas públicas que fomentan formas de sumisión injustificada y selectiva del ser humano durante su desarrollo en el vientre de la madre mediante el ejercicio arbitrario de un poder de aniquilamiento, violando el derecho a nacer y a la maternidad. El artículo 3 de la Declaración Universal contempla que "Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona."

      Hacemos un llamamiento a los representantes de los gobiernos nacionales para que expresen su opinión a favor de una enmienda significativa del texto de la Declaración: después de la primera coma, insertar "desde la concepción hasta la muerte natural". La Declaración universal, de hecho, se refiere a los derechos humanos "iguales e inalienables" y proclama solemnemente que los seres humanos tienen la "dignidad intrínseca de todos los miembros de la familia humana" (Preámbulo). La ciencia, con algunos de sus descubrimientos más significativos en el ámbito genético posteriores a la Declaración, documenta de forma irrefutable la existencia de un patrimonio genético humano en el embrión, un patrimonio único e irrepetible, a partir de su primera etapa de desarrollo. La Comisión británica Warnock, establece, en 1984, que a partir del décimo cuarto día de la concepción el embrión es un ser humano con derecho a no ser manipulado experimentalmente. Los gobiernos deben preservar y proteger estos derechos naturales que abarcan también el derecho a un "patrimonio genético que no esté manipulado".

      La Declaración de 1948 fue la respuesta del mundo libre y del derecho internacional a los crímenes contra la humanidad procesados tres años antes en Nuremberg. Como reacción a las prácticas eugenésicas de los médicos nazis, en 1948, la World Medical Association adoptó la Declaración de Ginebra en la que se afirma: "Respetaré la vida humana desde su comienzo". El artículo 6 del International Covenant on Civil and Political Rights (Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos) aprobado por las Naciones Unidas en 1966, establece que "El derecho a la vida es inherente a la persona humana". El aborto selectivo y la manipulación selectiva in vitro son la forma principal de discriminación entre los seres humanos por razones eugenésicas, raciales o sexuales. Es la misma persona humana que las Naciones Unidas amparan en el artículo 6 de su carta de los derechos.

      A los sesenta años de la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos es necesario renovar nuestra fuente principal de inspiración humanitaria enmendando el artículo 3.

      Hacemos un llamamiento a los gobiernos para que respeten escrupulosamente los derechos humanos y, el primero de estos derechos es el derecho inviolable a la vida.

      Con toda consideración,

 

René Girard, antropólogo, miembro de la Academia Francesa

Lord David Alton, miembro de la Cámara de los Lores

Roger Scruton, filósofo inglés en el Bircbeck College

John Haldane, profesor de filosofía en la St. Andrews University

George Weigel, teólogo y biógrafo de Karol Wojtyla y Joseph Ratzinger

Robert Spaemann, profesor emérito de Filosofía en la Universidad de Munich

Sor Nirmala Joshi, Superiora de las Misioneras de Madre Teresa de Calcuta

Paolo Carozza, miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos

Josephine Quintavalle, directora del Comment on Reproductive Ethics

Paola Bonzi, Centro de ayuda a la vida en la clínica Mangiagalli de Milán

Pierre Mertens, presidente de la Federación internacional de la Espina Bífida

Jean-Marie Le Mené, presidente de la Fundación Jérôme Lejeune

Alan Craig, presidente de la Christian Peoples Alliance inglés

Richard John Neuhaus, teólogo y director de First Things

Carlo Casini, presidente del Movimiento por la Vida italiano

Lucetta Scaraffia, docente de historia en la Universidad La Sapienza de Roma

Bobby Schindler, hermano de Terri Schiavo